Le regalé a mi marido un masaje en pareja el día de San Valentín en el centro Judith Abizanda. Todo un lujo! No solo el masaje, que fue fantástico, sino el ambiente... espectacular! con pétalos de rosa, velitas, dos copas, piruletas... Las camillas calentitas y cómodas. Un regalo para los sentidos, hay que repetir pronto!
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